Dos Poemas de Armando Rojas Guardia

*

Armando Rojas Guardia. No recuerdo con exactitud cuándo llegué a descubrirlo, pero sí lo que me causó adentrarme a su obra esencialmente poética, de simpleza estilística; los símbolos que me permitieron construir un imaginario, la conmoción al descubrirme en alguno de sus versos, buscando entonces emularlo con algún poema.

Escritor fundamental de la lírica venezolana, nacido en el año 1949, fundador del grupo Tráfico, último grupo literario de la Venezuela del siglo xx.

Los textos a continuación descritos forman parte de su Antología Completa, Ediciones El otro el mismo.

DSC07859

***

De Poemas de quebrada de la virgen

19
No buscados, hoy amanecen el pan sin el soporte de la mesa, el agua regia sin el vaso, el árbol sin las letras que lo escriben o pronuncian, el pájaro puntual en la ciudad dormida.

La lluvia pisa la grama y resucita vírgenes perfumes. La cal nueva fulge en la pared del campanario donde el domingo me convoca.

Ese trozo de musgo en el asfalto me recuerda que el Mundo, subversivo, derrota a la Historia finalmente. Y con él, vence este día, cabal e impronunciado, rendimiento en su fasto la basura acumulada ayer sobre la acera.

Hay asueto en la entraña del silencio y hasta las motocicletas braman hoy en el vacío festivo, como un circo de animales prehistóricos jugando en la infancia silvestre del oído.

La calle de siempre es otra calle: una estampa escrita por detrás en la caligrafía primera de la luz. No hay mariposas, pero en cambio los ojos de aquel perro, bajo el porche, agradecen, acuosos, el sol tibio.

Me miran ignorando su dulzura en la extática plegaria del instinto.

¿Cómo cristalizó el mito de esta hora en el ateísmo líquido del tiempo? Alguien dibuja el día por nosotros. Alguien me ama hoy, secretamente.

(A Alberto Barrera)

25

Así como a veces desearíamos que Karl Marx y Arthur Rimbaud se hubiesen conocido en una mesa de algún Café de Londres, mientras en el agua sorda del Támesis -ahíta de grumos aceitosos que flotan entre botellas y colillas y ropa gris de gente ahogada- espera el Barco Ebrio, ya sin anclas, a que el fantasma que recorra Europa suba también, para zarpar (Karl, vestido con blue jeans marineros se despide de Engels en el muelle y Tahúr hace lo propio con Verlaine -los sueños insolentes hasta ahora enfundados en la gorra que usó él mismo en la Comuna);

así como, a estas alturas, quisiéramos que Hegel, apeado del estrado de su cátedra, hubiese visitado a Hölderlin un día en su manicomio oculto de la torre para escuchar cómo el demente -sin reconocerlo tal vez en su delirio- le habla de un viejo amigo de Tubinga con quien, en mitad de una fiesta adolescente, bailó una mañana, junto a un árbol por ellos mismos levantado (“Libertad”, lo llamarían) tan fieros y felices como niños orinándose, con el impudor de los puerros, frente al rey (en la siesta monocorde del verano, recordando novias suavísimas de Heidelberg, los dos compañeros se confiesan: la razón deben pedirle a la locura su danza irreductible, la inocencia con que el loco Hiperión, desde su torre, enseña al profesor de la luz blanca, la rosa de los vientos del Espíritu, no termina en el Estado de los Césares, se burla de las Prusias de los Káiseres);

así querría yo hoy que a William Blake lo hubiesen dejado predicar un solo día sobre el púlpito labrado de una iglesia -la catedral de Westminster, por ejemplo- en presencia de arzobispos y presbíteros y de una multitud de feligreses harta, como todas, de sermones. Imagino el viento sagrado resonando, por primera vez, junto a los mármoles, mientras los cuerpos, desnudados por fin como a la hora del agua o del amor, se erizan con el paso del Dios vivo y tiemblan ante el olor de Cristo el Tigre devorando las ingles de las almas, ahora tan intactas, tan ebrias y tan vírgenes como la de aquel niño canoso viendo ángeles a la hora en que arde Venus sobre Lambeth y hasta las prostitutas de Soho profetizan.

ROJAS-GUARDIA

Armando Rojas Guardia.  Nació en Caracas, en 1949. Entre 1967 y 1973 fue marcado por la experiencia religiosa como estudiante jesuita y como miembro de la comunidad de Solentiname (Nicaragua), dirigida por Ernesto Cardenal. Obtuvo el Premio Conac de Poesía, en 1986 y en 1996, y el premio de ensayo de la Bienal “Mariano Picón Salas” 1997. Cursó estudios de filosofía en Caracas, Bogotá y Friburgo (Suiza) y ha ocupado diversas posiciones como editor, investigador y profesor.

**** Foto extraída del sitio http://www.hableconmigo.com/2009/10/20/eva-pulido-marquez-reveron-noble-mas-alla-del-corazon/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s