La contravida I, Philip Roth

la hora del lobo

El hermano de Zuckerman se queda impotente por el tratamiento médico al que se ve sometido para controlar sus problemas cardiacos. La disyuntiva es estremecedora, resignación, o someterse a una complicada intervención quirúrgica con altas probabilidades de fracaso. La idea de tener que renunciar a su virilidad a los treinta y nueve años le corroe las entrañas. Su mayor preocupación no le llega por dejar desasistido el tálamo nupcial, hace tiempo que su mujer se la trae floja, el gran desasosiego es no poder seguir follándose a su maravillosa ayudante en la consulta odontológica. La incertidumbre le abate y decide contárselo a su hermano Nathan, escritor, menor que él, con el que ha tenido desavenencias. Tal es su desesperación que le desvela las componendas que se trae en la consulta, y otra que tuvo con una paciente suiza. Poder follar o poder vivir, that’s the question. La incapacidad de renunciar…

Ver la entrada original 363 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s