Tres poemas de Julio Valderrey

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XI

Yo, viejo marinero de guerra

expuesto a las soledades,

dejo crecer mi barba y mi pelo.

Me siento en la taberna y converso

conmigo mismo sobre lo que fue mi pasado.

Me doy cuenta que han entrado

antiguos camaradas sin reconocerme.

Entonces siento las olas que habitan

frente a mí como la gran derrota.

Me doy cuenta que perdí la alegría

en la última guerra, que sólo me queda

una habitación donde amanezco cada vez más triste,

sintiendo el paso de los días.


II

Quise ser gran jugador.

Viajar en barco,

ser dueño de ruletas,

rodeado de mujeres,

llevar dados cargados

y barajas en los bolsillos,

pasear por países de Europa

y el Caribe.

Quise ser el tahúr de la noche.

No este ciudadano.


XIII

Después de todo me queda la gloria

de no haber tenido nada,

sólo diálogos en mis habitaciones,

noches, ciudades, un susto

dentro de mí, sueños,

bellas mujeres adornando mi casa,

claras sombras en las estaciones,

regresos perdidos a las horas de gracia.

Después de todo no me queda

sino morir tranquilo,

recordando mujeres que me amaron.

De: Papeles de ocio.

julio-valderrey1Julio Valderrey (Mérida, Venezuela, 1954) Ha publicado Greda (1982); Papeles de ocio (1986); Libro de vida y El corazón está seco (1993); Los días perdidos (2004) y Ruidos del iniciado (2008).

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Foto: David Levinthal

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