La poesía de Ludovico Silva

b46173e6374afe6f9247752b2049b32b

Lanza tu poesía

Lanza tu poesía como un puñal enérgico hacia la

realidad; ya verás cómo la realidad te lo devuelve

con mayor fuerza.

No te embriagues para conocer la realidad; ella

está embriagada. Te toca a ti ser lúcido.

El amor puro a las palabras no se mantiene por siempre;

llega un momento en que se imponen las cosas.

                                                   28 de octubre de 1968

*

Barron Claiborne

Mis Beatrices

Dice un amigo mío, experto y sabio,

que todas las mujeres se llaman Beatriz:

¿Será verdad este ojo de crepúsculo?

Dice también mi amigo, antiguo y denso,

que el Dante se olvidaba

de las Beatrices del infierno.

Ésa es la que yo quiero,

la que va con mi infierno a sus espaldas.

Sacerdotal, inmensa,

entre sus manos toma el blanco cáliz

lo pone entre mis labios

y se disuelve todo en llamaradas.

                                                  21 de octubre de 1978

*

tumblr_lk83ugq4KY1qb5wbbo1_400

No me hables de la muerte

La muerte me atraviesa parte a parte,

es la daga de oro que me hurga

buscando una respuesta.

Pero ¿cómo se puede responder a la muerte,

si uno está en ella misma, o más allá?

No me hables de la muerte, Ludovico,

tú no quieres morir,

déjala que se muera ella sola.

C’est la vie, mort de la mort!

Y sin embargo, tú, fantasma mío,

sabes que del morir se hace la vida,

que en el destierro hay patrias interiores,

que de la soledad se hace el destino,

que la muerte es el ángel de la vida

y que mi muerte aullante es la vivienda

donde reposarán los huesos míos.

                                                  4 de julio de 1978

*

45fa5237db4dabb7f6c85c7cc49b914e

La poesía

Yo supe en otro tiempo lo que es la poesía. Conocí

la máscara más profunda de todas.

Y la viví hasta su fondo absoluto de rostro debajo

del rostro.

Supe lo que ella es en todo su veneno, su hipócrita

manera de decir bien lo que está mal,

sus costumbres nefastas de hablar con elegancia cuando

se tienen los huesos del corazón podridos y

temblando,

y enjoyarse locamente  a solas y en tinieblas, como

una puta borracha,

pero aún así es mala, tenebrosa costumbre. Así es ella,

según la he conocido.

Y para algo me ha servido la poesía: para disimularme.

Cuando era un inocente imbécil ilusionado, cuando creía

en los dioses y en mi destino

ella me servía para aparecer como un gigante atormentado

y luego cuando me llené de desgracias y terror verdaderos,

cuando sepulté el rostro en el fango

mi único recurso fue escribir de mí mismo que era

un ángel sin mancha y sin recuerdos.

Después, la poesía se despidió de mí. Luego de haberme

zarandeado un tiempo

el águila consideró en las alturas que era hora de

soltarme como gallina o trapo

y voló hacia otros continentes, como un gran dólar

por los cielos.

                                                       26 de octubre de 1968

***

  pp85 

Ludovico Silva.  Filósofo, poeta y profesor universitario.

Considerado como uno de los más importantes intelectuales

del siglo XX venezolano.

____________________________

Fotografías de Barron Claiborne

____________________________

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s