Francisco Arévalo: “El Poeta”

Francisco Arévalo.  Es uno de los escritores vivos que traza sus días en esta tierra de ecosistemas únicos: cataratas y tepuyes nos visten en la fatiga. Conocido en su natal ciudad como “El Poeta”, fiel observador de estos parajes de hormigón que, aun viviendo en las nubes, un río padre engrosa sus venas, otro recorre y ensancha su decir poético. Cada una de sus obras confirma su voz, cuaja la sinceridad en la palabra que emerge y emociona.

Los textos transcritos a continuación conformarán, en un futuro cierto, su Poesía Reunida.

***

1

Razón del noctívago

Cuál es el origen
de la desfiguración de la noche
Que atornilla filosos clavos
en las sienes
Cuál es el origen
de esta oscura claridad
que alberga pupilas congeladas
donde no entra la generosidad del sueño.

(de “Razones de noctívago”, 2005)

***

2

XIV

Libre de la ventolera
La amargura de este viernes un pulgar fracturado
Roncos vuelos de guitarra
A esta hora quién vomita la médula de su cautiverio
Luz chillante de la ciudad que bosteza
Cimientos desguazados por el pálpito del fósforo
En este viaje en canoa y su paulatino libertinaje
Malabaristas de tiempos borrosos
El maternal ojo de la tijereta revoloteando la ranchería
Es menester que apartemos el melindre
Reconozcamos
Ante ti somos caterva de arañas tejedoras de ruinas al unísono.

(de “Más sobre el río”, 2012)

***

3

La alhambra

Amor a qué le temes
A la verdad de mi trajín
Que ha concluido en una sonora derrota
A tus fuerzas que no dan con lo alto del muro
A tu colección de suspiros
Que se han quedado en la rama de un nogal solitario
No cuesta nada reconocer
Que la verdad tiene trozos de desesperación
Sobre todo cuando su peso
No es el de una servilleta en desuso.

                               Granada 10 de septiembre

(de “Adiós en Madrid”, 2007)

***

4

26

Yo leí en tu mirada el angosto camino de regreso
Sin tropiezos ni falsas medidas
Las gotas en el tocador y tus caprichos
Yo vivía decapitando mis dudas
Porque la perfección suele ser un asunto de rufianes
En espera del amanecer
Cuando tus palabras eran el punto y aparte
Las notas que no convencieron en mis saludables
[madrugadas
Fue cuando comprendí que mi silencio desesperaba
El hilo festivo en la calle
Para liquidar ausencias y el pasado herrumbroso
Arista duradera que llevas en la piel
Yo leí en tus pezones cartas de prisioneros
Un coliseo sin espectadores
La pintura de la novia sola y sus maravillas
Que te ilusionan hasta perder la mirada.

(de “Adiós en Madrid”, 2007)

***

5

Tan elemental y simple
Tan elemental y simple es una piedra en el camino
amigo
tan dura y cortante como las arrugas maceradas
en nuestro pecho
Ese invento devoto que poco a poco se nos convierte
en la misma piedra de este camino infinito
Tan confusas y simples son esas hembras
que se sientan en nuestro laberinto
en esa inmensa roca que llevamos a cuestas
que nos golpea hasta desbordar en llantos
que nos ahoga por dentro
Nos atropellan
estampidas de alaridos
Nos circundan inquisidoras
ángeles ululantes
putas que succionan
el poco vino que reposa en nuestro pecho
Tan simple es caer en la piedra
una noche de fantasma
en trance
borracho hasta el último pelo
húmedo de brebaje rojo
como nuestra sangre

Ver llegar los pájaros a nuestras manos moribundos
pareciera simple
acto burdo de este siglo en tinieblas
Cortinas sin fin
arriba el telón
En lo alto de la noche y el sueño
el olor de las acacias
el vino
las nalgas sudorosas de la hembra salvaje
nuestra frágil ánfora
fraguada con sangre de nuestras manos
Tan elemental y simple es una piedra en el camino
amigo.
(de “Razones de noctívago”, 2005)

***

ISA

42
Siento y trato de vivir mis errores
Mi puñal más allá de lo que te atormenta
Tu hendidura derramada
Ese mundo complejo y vehemente de hembra
Cascada, altura de los silencios
Que trepa la normalidad de la tarde
Existe una cruel noche que pisa nuestros sabores
Los costados de la despedida
Alfombra con mordeduras que cubre tu soledad
La trinchera que te refugia y te hace amada.

(de “Herida o claridad del deseo”, 2013)

***

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25

Me acerco a ti
Con la humildad de mis noches fracasadas
Mis días grises que vuelan en alas del plástico
Me acerco a ti carne del jardín
Nudo de la tarde y el trino de los pájaros
Me acerco y la llama de tu cruz me abraza
En la esquina estás mujer amorosa
Que quiere entender mis movimientos de ratón
[trasnochado
Habitante del sur
La hierbabuena la guayaba y el mastranto de la planicie
Que han visto crecer a mis hijos
En la filosa oscuridad del conocimiento
Sólo tengo mis dedos que contar
El minuto triste y austero que no quiero que vuelva
Ella no se lo merece
Me dijo un pana que no permita que el presente se vista
[de ceniza
El futuro está en mi cuarto de baño
En el paraíso oloroso que lustra Lucía
Maternal Solidaria Sabia
Como esa esquina que me ha visto desde el silencio crecer
El Orinoco es mi trasnocho y quimera
La dulce muchacha que me despierta
Me hace libre y distante.

(de “Adiós en Madrid”, 2007)

***

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SOY UN REMOLINO de movimientos
helados que busca en las pardas lajas
donde reposan esqueletos metálicos las
claves para entender el torrente de
rostros blancos abismales. Las
nubes son barcazas oscuras que cargan con
premoniciones en esta ciudad de
humos violentos y hombres castrados que
manejan frenéticos escorpiones
acerados. Soy de este sur invadido por
bárbaros sesgadores del verde que
pare la tierra a golpe de aullidos nocturnos y
ojos ensangrentados. Soy de
esta ciudad de rostros empedrados y buques
quejumbrosos que navegan
aguas pesadas, en círculo, albergando en
sus camarotes almas en pena. Soy
de esta ciudad de tragos amargos y mujeres
teatralmente edulcoradas.

(de “Razones de noctívago”, 2005)

*

Arevalo

Periodista, poeta, narrador y promotor cultural. Nació en San Félix, Edo. Bolívar, Venezuela, en 1959. Ha publicado, entre otros títulos, las novelas La esquizofrenia de las golondrinas (Premio Fundarte, 1999), Adiós Matanzas en invierno (1999), Tropiezos en el campanario (2008); dos libros de relatos y los poemarios: Brote (1989), Nadie me reina en estos parajes de hormigón (1993), Sur (1995), Alcoholes de otra iglesia (1996), Algo más que baladas agridulces (2001), Agrio de colmena (2001), Razones de noctívago (2005), Adiós en Madrid (2007), Más sobre el río (2012) y Herida o claridad del deseo (2013). Ha sido reconocido, entre otros, con los premios Bienal Eduardo Sifontes (1997), Fundarte (1997), Ciudad de Cumaná (2000), Premio Nacional de Literatura Alarico Gómez (2007) y ha recibido mención en la Bienal Lucila Palacios (1998), IV de Cuentos Sacven (2003).

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Fotografía: Isa Marcelli

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2 pensamientos en “Francisco Arévalo: “El Poeta”

  1. Alberto Hernández dice:

    Bella y mereceida página para el amigo Francisco Arévalo.

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