Poesía y prosa de Amado Nervo

olive

Armonía

Nous ne voyons jamais
qu’un seul coté des choses.
                                    V.H

Así como nos muestra sólo una faz la luna,
de la propia manera no vemos más que una
sola faz de las cosas, como pensó el poeta.
La otra está en la sombra… Y por ser incompleta
la visión, ve asperezas en donde hay armonía,
y noche en el nublado que disimula el día.

San Agustín nos dijo que el mundo es un dechado
visto al revés: encima, Dios borda; al otro lado,
multicolores hebras con su red caprichosa
despistan nuestros juicios… ¡oh! labor misteriosa
del bordador divino: ya todos te veremos,
cuando en nuestra ascensión milenaria lleguemos
al vértice del ángulo final, de cuyo punto
se abarca la sublime plenitud del conjunto.

Entretanto, poeta, no murmures. Tu verso
sea uncioso, cual salmo de amor al universo.
Quien trazó el plan del Cosmos, no puede a la razón
naciente de los hombres dar una explicación
que convenza: su lógica no es la tuya de hormiga.

No juzgues, pues, adóralo y deja que prosiga
sus intentos arcanos, su labor portentosa.
Que rice en espirales de luz la nebulosa;
que aprenda sus traslúcidas caudas a los cometas;
que plasme entre sus manos de titán los planetas;
que encienda las divinas antorchas estelares;
que empine las montañas y que ahonde los mares…

*

oli

Si eres bueno

Si eres bueno, sabrás todas las cosas
sin libros; y no habrá para tu espíritu
nada ilógico, nada injusto, nada
negro, en la vastedad del universo.

El problema insoluble de los fines
y las causas primeras,
que ha fatigado a la Filosofía,
será para ti diáfano y sencillo.

El mundo adquirirá para tu mente
una divina transparencia, un claro
sentido, y todo tú serás envuelto
en una inmensa paz…

*

ol

El puente

Dime, ¿has estado en éxtasis alguna vez?, ¿sentiste
uno de estos instantes en que el pensar no existe
porque –lo dijo Wordsworth– ‘’expiró en la alegría’’;
en que mueren las dudas, en que se explica todo:
la excelencia del astro, la ignominia del lodo,
y el mundo es como un símbolo de sutil poesía?

¡Qué blanduras entonces nos ofrece el camino!
Tienen seres y cosas un sentido divino,
amoldándose a una misteriosa justicia.
El dolor para siempre nos parece proscrito,
y se anegan las almas en un mar infinito
de suprema delicia.

Para tales momentos fue creado el poeta:
es él sólo que puede traducir la secreta
concordancia del hombre en su Dios siempre ignoto.

Es el mágico puente de fulgor dulce y tenue,
arrojado en el piélago de la noche perenne
como el trémulo rayo de un lucero remoto…

*

olive.cotton.sea

En paz

Artifex vitae, artifex sui

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

*

cott

Todos tenemos hambre

Bien sabes que todos tenemos hambre: hambre de pan, hambre de amor, hambre de conocimiento, hambre de paz.
Este mundo es un mundo de hambrientos.
El hambre de pan, melodramática, soflamera, ostentosa, es la que más nos conmueve, pero no es la más digna de conmovernos.

¿Qué me dices del hambre de amor? ¿Qué me dices de aquel que quiere que le quieran y pasa la vida viendo en todas partes mujeres hermosas, sin que ninguna le dé una migaja de cariño?
Pues ¿y el hambre de conocimiento?

El hambre del pobre espíritu que ansía saber y choca brutalmente contra el zócalo de granito de la Esfinge?
¿Y del hambre de paz que atormenta al peregrino inquieto, obligado a desgarrarse los pies y el corazón en los caminos?
Todos tenemos hambre, sí, y todos, por lo tanto, podemos hacer caridad.
Aprende a conocer el hambre del que te habla… en el concepto de que, fuera del hambre de pan, todas se esconden. Cuanto más inmensas, más escondidas…

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nervo_amado Amado Nervo (1870-1919) nació en Tepic. Poeta mexicano. Para Alfonso Reyes, pocos escritores de nuestra lengua han reunido con tanta audacia como él algunos elementos líricos: cadencia y naturalidad, belleza y emoción, elegancia y desenfado.  Sus principales libros de poesía son Místicas (1895), Perlas negras (1896), Elevación (1916), La amada inmóvil (1922) y El arquero divino (1922). Entre sus obras en prosa destacan “Las ideas de Tello Téllez” y “Pascual Aguilera”, y un ensayo sobre Sor Juana Inés de la Cruz, escrito en 1910.

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Alfonso Reyes, Antología de Amado Nervo Poesía y Prosa, Primera edición en Lecturas Mexicanas, Tercera serie. México, 1990

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Foto: Olive Cotton

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