Cuatro relatos de Salvador Garmendia

brett-weston_

Primeras Letras

Para Rafael Brunicardi Ponce

Efectivamente 2 y 2 son 4.
2, es un caballero corrido por todos los vicios; el otro es su sombra contrita y muriente.
4, es su manera permisible de mirar al mundo con cara de verdugo.

*

tumblr_mare

El aire transparente del domingo

Dedicado a Guillermo Meneses, a quien corresponde la

                                                                                                     paternidad de este relato.

El taxista vio a la anciana parada bajo un árbol al borde de la acera y pensó: «¿Me irá a detener esta vieja?».
En efecto, la anciana alargó un brazo y el taxi se detuvo a su lado. El hombre vio entrar la menuda figura, que en insólita determinación había elegido el asiento delantero, y se sintió tocado por una especie de ternura risueña, acaso para corresponder a aquel gesto tan poco frecuente en las señoras. «Ésta es una viejita simpática», rumoreó en sus adentros, casi en palabras, tanto que ella pareció escucharlo y lo miró a la cara, de esa manera penetrante y desencubridora que no deja de ocasionar alguna turbación; sonrió además, y al cubrirse su cara de infinitas arrugas que le infundieron una apariencia cómica (los ojitos desaparecieron por completo devorados por un exasperado grafismo) la realidad pareció desprenderse de ella en un instante, convirtiéndola en una niña en perfecto disfraz de abuela.
–Buenos días, abuela –dijo el hombre.
La vieja dio una dirección en una vocecita hueca y permaneció sentada al lado de la puerta, muy derecha, con las manitos secas reposando en mitad de los muslos.
Habían rodado un trecho por una avenida despejada, cuando el hombre empezó a hablar de cualquier cosa sin dejar de mirar a su modosa pasajera, que en realidad no parecía escucharlo y sonreía plácidamente, la mirada al frente, divertida como si del otro lado del vidrio asomaran caritas infantiles que le hicieran muecas.
Siendo como era día de fiesta y apenas las diez de la mañana se veía poca gente en la avenida, de modo que el taxista pudo distinguir claramente a un caballero de regular edad que se hallaba parado al borde de la acera, en la actitud del que aguarda para cruzar la calle. Vestía de negro, no con aire de luto propiamente, sino de anticuada corrección y sin duda difundía a su alrededor el aura de una persona limpia y saludable, amoldada rigurosamente al ámbito de una mañana de domingo.
Apenas pasaron frente a él, cuando la anciana se precipitó a la ventanilla y como electrizada por una emoción incontrolable, emitió unos griticos de muda, al tiempo que sacudía ambos brazos queriendo llamar la atención del caballero.
Por lo que pudo advertir el taxista en una visión instantánea recibida a sesenta kilómetros por hora, el caballero no pareció alterarse demasiado, sino que manteniendo el aplomo de una persona poco dada a las efusiones desmedidas, sonrió con reposada satisfacción y respondió a los aspavientos de la vieja moviendo en alto su brazo derecho, tal como si saludara el paso de un desfile.
El taxi se alejó por la silenciosa avenida y (acaso desde nuestro punto de vista únicamente) pareció entrar en una dimensión arbitraria del tiempo que no tardaría en disolver su imagen física, eliminando de pasada todo rasgo de aquella breve escena. Sin embargo, la vieja acabó por separarse de la ventanilla y se desplomó exhausta, agotadoramente feliz.
–Es bueno encontrase por ahí con parientes –el taxista quiso decir «amigos» y corrigió tras un breve tartamudeo– que uno no ve hace mucho tiempo. Ese señor, ¿es un hermano suyo?
–Es Ramón, mi marido. ¿Qué le parece a usted?
–Parece un señor muy decente.
–Lo mismo pienso yo.
El taxista meditó unos momentos.
–Pero usted está muy emocionada… Deben tener mucho tiempo sin verse.
–Claro – dijo la anciana, dibujando una sonrisa lejana–. Él tiene quince años de muerto.

*

tumblr_m

Signos irreverentes

–Observe con disimulo a ese señor que está a su derecha junto a aquella columna.
–Ya.
–¿Qué le parece?
–Pues… ni una cosa ni otra, diría yo. Es una persona.
–No. Mírelo bien, ahora que ha vuelto la cara hacia acá. ¿No le parece que lleva una eme mayúscula grabada en las facciones?
–Pues… diciéndolo de esa manera, yo diría que sí.
Los surcos de las mejillas son las dos barras laterales. La nariz es la cuña del medio.
–Palpable. Es usted muy observador. ¿Qué puede significar una cosa así? Si es que significa algo, digo yo.
–Depende. Todo depende, por ejemplo, del valor que usted le conceda a esa letra; que no podrá ser mucho, al final, puesto que se trata de una consonante.
Mire: yo le encuentro alguna aplicación en la vida práctica. La MMMMMM… así entonada, con los labios cerrados, en tono reflexivo o con aire de duda puede servir para suturar un vacío, por ejemplo.
–Vacíos puramente mentales, digo yo.
-Y yo.
–Espere. Los italianos duplican esa letra para decir mamma; y de esa manera, de una sola matriz, como quien dice, hacen nacer un género ricamente cantabile.
–Me parece que eso no existe en ninguna parte.
–Pues se canta todos los días, vea usted; aquí y en cualquier lugar del mundo. Es como un idioma universal.
Un esperanto ovárico. En donde quiera es la misma caquita transparente, que suena de una misma manera en el momento en que nacemos y a los ochenta años.
–Es hermoso si lo vemos así.
–Claro que sí.
–Ahora, esta eme que se hunde en la cara de nuestro amigo se me hace demasiado rígida; tal vez autoritaria.
–Debe ser la eme de mío.
– ¡Pues mire que sí, señor! Con razón ese caballero aspira el aire con una fruición enfermiza. Con seguridad que delira continuamente en torno a su primera persona.
–Del singular.
–Su vida debe ser larga pesadilla monógama.
-Pero se trata de una monogamia de una sola cara. La consorte de ese caballero es su propia espalda.
–Acerquémonos. Vamos a preguntarle por los suyos.
–Eso está bien. Nos va a quedar agradecido. Vamos.
–Espere. Ahora que estamos más cerca, me parece que la letra empieza a desaparecer.
–Es cierto.
–Observe. Ya no queda casi nada importante en esa cara… Unos rasgos bastante comunes, a mi modo de ver.
–La cercanía es un ácido demasiado activo.
–Y sus efectos velocísimos. Pero, ¿qué ocurre? ¿Adónde ha ido este señor? En esa columna ya no hay nadie.
–Luego, ¿había allí una columna?
–Pues… usted, ¿qué cree?
–…
–…

*

tum

Tigre

Para David Alizo

Un tigre salta del papel y queda parado encima de mi mesa. Sus poderosos cuartos, juiciosamente articulados, están protegidos exteriormente por verdaderas capas de silencio; y esto le permite desplazarse de manera que cada movimiento que realiza parece que hiciera el vacío alrededor.
Sus zarpas no quebrantan la hierba. Su respiración uniforme es la de un niño.
Lo estoy viendo ahora parado en la alfombra, convertido en la réplica viviente de un tigre de peluche. Hasta su tamaño ha llegado a ser, más o menos, el de un gato corriente de almohadón; y así me mira desde abajo con ojos redondos y aburridos.
Pero otras veces lo veo saltar por la ventana, recuperando toda su magnitud elástica; y en esos momentos llega a atemorizarme, aunque sea sólo por unos segundos , ya que su imagen se transparenta y desaparece apenas toca con la luz exterior.
Siempre que se echa a dormir a mis pies, bajo la mesa donde leo o escribo, y mis pantuflas le tropiezan casualmente en el vientre transmitiéndome el movimiento de su respiración, no dejo de bajar la cabeza y echarle una mirada.
El gesto que se imprime en su cara, simulando el sueño, es de inocencia; aunque tal vez sonríe interiormente.
Disfruta a solas de su viejo mito; la idea tigre, más anciana que el hombre.

.

salvador-garmendiaEscritor, periodista, guionista de radio y televisión y diplomático venezolano. Considerado uno de los grandes narradores del siglo xx. En 1973 obtuvo el Premio Nacional de Literatura; en 1989, el Juan Rulfo (México) y en 1992, el Dos Océanos (Francia). En el año 2003 fue crada en Caracas la Fundación que lleva su nombre.

Foto: Vasco Szinetar

_______________

Salvador Garmendia, El inquieto Anacobero y otros relatos, Monte Ávila Editores Latinoamericana. Venezuela, 2008.

.

____________________

Foto: Brett Weston

____________________

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s