“Nostalgia de la muerte: Nocturnos” de Xavier Villaurrutia

graciela iturbide

 

Nocturno de la estatua

 

SOÑAR, soñar la noche, la calle, la escalera

y el grito de la estatua desdoblando la esquina.

 

Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,

querer tocar el grito y sólo hallar el eco,

querer asir el eco y encontrar sólo el muro

y correr hacia el muro y tocar un espejo.

Hallar en el espejo la estatua asesinada,

sacarla de la sangre de su sombra,

vestirla en un cerrar de ojos,

acariciarla como a una hermana imprevista

y jugar con las fichas de sus dedos

y contar a su oreja cien veces cien cien veces

hasta oírla decir: «estoy muerta de sueño».

 

***

 

iturbide

 

 

Nocturno solo

 

SOLEDAD, aburrimiento,

vano silencio profundo,

líquida sombra en que me hundo,

vacío del pensamiento.

Y ni siquiera el acento

de una voz indefinible

que llegue hasta el imposible

rincón de un mar infinito

a iluminar con su grito

este naufragio invisible.

 

 

***

autorretrato

Nocturno

 

AL fin llegó la noche con sus largos silencios

con las húmedas sombras que todo lo amortiguan.

El más ligero ruido crece de pronto y, luego,

muere sin agonía.

 

El oído se aguza para ensartar un eco

lejano, o el rumor de unas voces que dejan,

al pasar, una huella de vocales perdidas.

 

¡Al fin llegó la noche tendiendo cenicientas

alfombras, apagando luces, ventanas últimas!

Porque el silencio alarga lentas manos de sombra.

La sombra es silenciosa, tanto que no sabemos

dónde empieza o acaba, ni si empieza o acaba.

Y es inútil que encienda a mi lado una lámpara:

la luz hace más honda la mina del silencio

y por ella desciendo, inmóvil, de mí mismo.

Al fin llegó la noche a despertar palabras

ajenas, desusadas, propias, desvanecidas:

tinieblas, corazón, misterio, plenilunio…

¡Al fin llegó la noche, la soledad, la espera!

Porque la noche es siempre el mar de un sueño antiguo,

de un sueño hueco y frío en el que ya no queda

del mar sino los restos de un naufragio de olvidos.

Porque la noche arrastra en su baja marea

memorias angustiosas, temores congelados,

la sed de algo que, trémulos, apuramos un día,

y la amargura de lo que ya no recordamos.

¡Al fin llegó la noche a inundar mis oídos

con una silenciosa marea inesperada,

a poner en mis ojos unos párpados muertos,

a dejar en mis manos un mensaje vacío!

 

 

 

*

Xavier-Villaurrutia-226x300(Ciudad de México, 1903 – 1950) Escritor mexicano.  Villaurrutia no es un amante del amor, sino del desamor. El poeta duda, agoniza, revive en el remordimiento del amor, del pecado, del misterio.  Los versos de sus Nocturnos fueron publicados en 1933 en el poemario Nostalgia de la muerte.

_______

Xavier Villaurrutia. Nostalgia de la muerte. Huerga y Fierro Editores, S. L. España.

_________________

Foto: Graciela Iturbide

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2 pensamientos en ““Nostalgia de la muerte: Nocturnos” de Xavier Villaurrutia

  1. Con un lenguaje poético de singular belleza, Xavier Villaurrutia, le pone nombre y profundiza los desgarros de la vida, comunes a todos los hombres y sin embargo, tan difíciles de nombrar. Bella y desafiante poesía, para leer y releer.

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