Dos poemas de Alarico Gómez

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Es un ángel de pluma equivocada

 

 

Es un ángel de pluma equivocada

es una mariposa, es un gentío,

es un monte de luz nombrado río

y es el oscuro aceite de la nada.

 

Cabe en su corazón la madrugada

y las aves que rompen el rocío.

Bocas es de celeste poderío,

ceniza de la tierra abandonada.

 

Y la palabra de protesta cabe,

porque su mundo sabiamente  sabe

ir más allá de toda lejanía.

 

Entre el mito, la fábula y la ruta

es ángel, mariposa, prostituta.

Nace en el fuego. Es la Poesía.

 

 

 

Imagen. Año 1, No. 10. Caracas 21/28 agosto, 1971

(Poetas de Guayana)

 

 

*

FoC_200809_Denis_Olivier

 

Balada de los mendigos

 

Ha llegado diciembre

y no maldigo.

Se muere una pared

y no maldigo.

Mi corazón, a veces, se siente abandonado,

como un libro después de los exámenes.

Pero yo no maldigo.

 

Busco y no encuentro;

pero no maldigo.

 

Entro en una sala de cine

y sin embargo no maldigo.

 

Sé que quieren dejarme, como al perro, los huesos.

Y todavía no maldigo.

 

Sé que no soy estoico

y no maldigo.

 

Y yo que he soñado la balada en b de burro

a la burra de Balaam,

y que por eso conozco la balumba, la boca, la botella,

y que por eso conozco la botánica, los besos, los altibajos

de la ingrata profesión, y que por eso conozco las

palabras realmente bellas —tu carro al viento;

los cachetes fríos; las mojadas mejillas del murmullo—

por eso no maldigo.

 

Sé de los que trafican con la palabra “llanto”

¡y no los maldigo!

 

No soy débil ni fuerte ni bueno ni malo.

Soy esto solamente:  la sombra de un mendigo,

un fiel representante de mi tiempo,

con su dolor de muelas y de nubes.

Y ante el desnudo bajo como un gran espectáculo

aplaudo a ratas llenas —perdón, ¡a manos llenas!

¡Soy sólo y solamente el ciudadano que compra amor en la farmacia!

Pero, no; ¡no maldigo!

 

Soy un todo en hormigas sobre un hueso,

más allá de la esquina y la charada;

pero nunca maldigo.

 

Saludos a los poetas —digo, algunos—

y, por no maldecir, guardo silencio:

no les hablo de mí, nada les cuento

de mi pintura cotidiana, obsesionante, desgarradora y pintura.

Ni les hablo de Cristo ante las puertas de una resurrección.

 

Porque yo sé de los caballos que se ponen más fríos que un candado.

Porque yo sé del picaporte

con un color de muerte hacia la ojiva.

Porque yo sé de capas superpuestas

en la corteza del ventarrón.

Y ni aun así maldigo.

 

Yo, el desolado, el solitario, el gordo,

dígome: —No has de maldecir. Es muy feo.

Te castigan en la escuela. ¿Recuerdas?

Las orejotas de burro, los palmetazos, la sala llena de risas.

Y por eso no maldigo.

 

Mas, como sé que ustedes son mis buenos amigos,

al invitarlos a seguir, conmigo, los ríos de diciembre,

y a asistir al entierro de esa buena señora

—la antes dicha pared—

con la misma paciencia que iremos al cine

y con que haremos cosas que desagradan,

vengo yo a suplicarles que me perdonen por el remate de este documento

donde, en lugar de poner mi firma o algo más conmovedor,

pegaré un grito como un sello,

siquiera alguna vez:

¡Maldita sea!

 

 

Obras Completas, 1963.

 

 

.

 

untitledbAlarico Gómez. Poeta, periodista y biógrafo venezolano. Cuentista y escritor teatral. Nació en Barrancas en 1922. El seudónimo de Martín Pulgar lo utilizó en sus colaboraciones para la revista infantil Tricolor. En Ciudad Bolívar funda y dirige El Orinoco. Edita además El Mercurio, junto a Antonio José Puppio. Funda la revista Minerva y el órgano periodístico de ideas: Democracia. Escribió: Los dominios visuales (1956), La torre del homenaje. Júbilo del regreso (1946), Poemas para inmigrantes y turistas (1950); entre las biografías escolares de la Fundación Eugenio Mendoza tenemos Fernando Peñalver gran ciudadano. La fuentecita encantada (1968) teatro y cuento. El Ateneo de Valencia publica en Cuadernos Cabriales de poesía, Unidad hacia la rosa (1950). La Biblioteca de Temas y Autores Monaguenses, con prólogo de José Ramón Medina, publica en 1963 parte de la fecunda obra inédita del autor. Su quehacer poético también destaca en Tres poetas bolivarenses, por Manuel Alfredo Rodríguez. Fue también Alarico Gómez un fino poeta humorista en el diario El País de Caracas. Murió en el año 1995.

 

 

 


Velia Bosch, Gente del Orinoco 36 Poetas Guayaneses, Gobernación del Estado Bolívar. Dirección de Cultura Año Bicentenario del Nacimiento de Simón Bolívar 1973 – 1983.  Caracas, Venezuela.

 

 

 

_______________________

Foto: Denis Olivier

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