Poema XI

57005-879-393
Por los arenales de tierra rojiza
lejos de la lumbre del río
el paraje con flores enterradas,
tiros de gracia en lo cóncavo del hombre.
 
 
He aquí el carbón que sobrepasa la noche
mendigos desaparecieron lentamente
pasos que engendraron peligrosos yuyos
extrañamente amarrados, uno al otro.
 
La ruta dentellada y angosta
apagado el pulso frente a una puerta inútil.
¿Qué pasará en las espaldas donde el mar desfallece,
encallada bruma silenciosa?
 
No hay luz que arrime un racimo de frutas
ni tulipanes que se abran en el cráneo:
en vano arrastrarás la apagada antorcha.
 
Escúchame.
En las huestes las panteras llevan despojadas
                                                    [sus pesadas manos
apenas un sorbo de dilatada nieve  en lo desértico
                                          y comenzará la huida.
 
Con el negro inenarrable del tiempo fugaz y melancólico
  podrás anclarte en la blanda arena rojiza
(no habrá lugar donde el félido pueda esconder su hocico).
 
Más allá del relámpago y los despojos,
del día donde desahuciado sollozas,
de la espera que lleva a enterrar los ardores de las horas,
                                                                   respira.
 
respira
                                                                   respira.
masao-yamamoto.jpg
© Natalia Lara
(Venezuela)
_____________________________
Foto:  MasaoYamamoto
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