Edith Wharton

 

 

 

“Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva.”

 

 

 

Edith Wharton nació en Nueva York, Estados Unidos, el 24 de enero de 1862, y falleció en Saint-Brice-sous-Forêt, Francia,  el 11 de agosto de 1937. Su nombre de soltera era Edith Newbold Jones, y nació en el seno de una familia adinerada durante la guerra civil americana. Su pertenencia a la clase alta anglosajona determinó el ambiente y la creación de personajes en sus novelas, además de que su estancia en Italia y París la llevó a compartir sociedad con miembros de la más alta aristocracia europea. En 1885 se casó por conveniencia con Edward Wharton, un banquero del que se divorció en 1913. Tras la publicación de varios relatos, su primera novela, El valle de la decisión, apareció en 1902. Se centró en caracterizar en sus obras la sociedad de clase alta con la que convivía, desarrollando potentes personajes femeninos atrapados entre sus propios deseos y las exigencias del mundo externo. Era amiga cercana de Henry James, quien tuvo gran influencia en su estilo literario. Posiblemente su obra más conocida sea La edad de la inocencia (1921), que fue Premio Pulitzer (siendo la primera mujer en recibir este galardón) y que fue adaptada para el cine en 1993 por Martin Scorsese.

Además de su faceta narrativa, Wharton era una reconocida paisajista y diseñadora de interiores; también escribió libros de viajes centrados en Francia y Marruecos, que describen su interés por la participación francesa en la Primera Guerra Mundial.

 

Fuente: http://www.lecturalia.com 

 

 

 


Photo by Aaron Siskind


EQUIDISTANTE

EQUIDISTANTE

                  Voces sombrías,
luminosas voces,
y mi voz hecha ovillo
de silencio.
Luisa del Valle Silva

Una sombra propaga sus tentáculos
adelgaza la envoltura de la noche
me cobija en sus dedos con firmeza
clandestina riega las piedras negras
desmenuza los ardores de las horas
me maquilla sin brazos con carbones
y con tules de aire migratorio
bordea el eco de mi voz muerta:
………..Oblicua ciega al aedo………….
Ramifica su boca los perfumes finales.

© Natalia Lara – Venezuela

[Nazif Topcuoglu Photo]

Fragmento de “El paraíso del burro”

El tío Narciso decía que es una enfermedad, “los homosexuales están enfermos y sufren de un mal contra natura, un trastorno de las hormonas”. Esperanza, la madre de David y de Dimitri, alegaba que vivían en pecado, “es un castigo de Dios”. Un profesor de la escuela argumentaba que es culpa de la sociedad, rezagos del capitalismo, “una desviación política y para corregirla, el individuo debe convertirse al Marxismo-Leninismo”. Resumiendo todo eso: la homosexualidad es una enfermedad que se cura con el Marxismo o cuando Dios quiera. “Mejor me quedo lejos”, pensaba David para sus adentros, “por si acaso se pega”.

Fragmento de “El paraíso del burro”
Novela inédita de Ariel B. Acosta

[Foto de Raúl Cañibano Ercilla]

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Ariel B. Acosta Ulloa (Sancti Spíritus, Cuba, 1979). Ex actor del grupo “Teatro de los Elementos”. Miembro del taller especializado en preceptiva “En el vórtice de la contemporaneidad”. Obtuvo el primer premio del Concurso Territorial “Zenón Rodríguez” en el 2005 y ese mismo año el Consejo Nacional de Casas de Cultura le otorgó la Beca de Creación “Sigifredo Álvarez Conesa”. Textos suyos aparecen en las revistas El Caimán Barbudo y Calle B, así como en la antología poética “El Libro de los Aforismos” (Editorial Mecenas, Cienfuegos, 2008). Reside en Bélgica desde 2007. Es el autor de “La balada de los suicidas”, cuentinovela publicada recientemente por Eriginal Books.

E S C E N A R I O

E S C E N A R I O

«El baile es el lenguaje oculto del alma».

Martha Graham

En la polícroma estampa de mi frente

anidó tu cielo musical

te extendiste callada hacia recodos

cubriendo mi cuerpo.

Me recordabas el perfume de la brisa

serpenteando en los cabellos

nacía en la sonrisa dalias blancas

alma etérea de niña.

Cuando el tiempo maduraba

disolví la tristeza con tu nombre

fuiste la estancia más pura

donde palpitó la destreza de mis pasos.

Hoy llevo un escenario dormido en cada ojo

y vísceras anhelantes

el deseo de redimir mis frondas

con tu balsámico brillo.

¡Tú, mi danza sagrada!

© Natalia Lara, Abril 2013

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[Fotos: 1) En “La Casa de Baile” de Székesfehérvár. 2 y 3) Gyôngyôs y su representación dancística. Representando a Venezuela,  Año 2009]

Francisco Umbral

 

La máquina de escribir

 

Francisco Umbral

 

Pequeña metralleta entre mis manos,

máquina de matar con adjetivos,

máquina de escribir, arma del tiempo.

En todas las mañanas de mi vida,

el tableteo audaz de mi olivetti,

ese ferrocarril de ortografía

en que viajo muy lejos de mí mismo

o retorno a los campos de la prosa

para reñir batallas en mi lengua

con todos los que mienten, los que gritan,

con los que escriben en feroz tanqueta

para no decir nada y meter miedo.

Vieja olivetti verde, azul o negra,

escalinata alegre de las letras,

sobre esta escalinata, una mañana,

me encontrarán tendido, no vencido.

Libros, papeles, cosas y poemas

han salido y saldrán de este cacharro.

Pavonado revólver de mi prosa,

sus muecas son ministros fusilados,

canto de codorniz, canto de urraca,

como las que ahora pueblan el jardín.

Alegría y salud, mi vieja máquina

me regala un estilo, una escritura

y las gentes se paran para verlo.

«Fruit Punch» y otros poemas. Por Fernando González (Uruguay)

«Fruit Punch», de Fernando González (Uruguay) Fruit Punch

no me pregunten de dónde viene este jugo

porque no me lo puedo ni imaginar

sé que no se acaba

que podría ser resumido hasta quién sabe

qué esencia de cáscara de eucaliptos en verano

por esta procesión de ampollas abolicionistas

pero ofrezco tres dedos con anillo

para cargar la imposibilidad de sus síntesis

no me pregunten de dónde viene el jugo

está claro que no es una reflexión de sol invertido

en las cañadas de estas pampas ni skyline

de ciudades con sabor de leyenda

sé que no se acaba

que podría ser difamado/negado/adorado/

pero jamás embalsado para generar energía-bestia

ni cicatrizado por un coro de libélulas tan inciertas

ni agitado por un alud de latas de pintura

que a mí me dejaron con este altercado mafioso

en los dientes sé que nada lo perturba y

daría mi colección de contornos bienintencionados

y sería tierra en tu maceta para verlo multiplicarse

para ver por la ventana donde todo se vuelve humo.

***

Bob Willoughby

Ya veré de tus ojos esquilarte…

ya veré de tus ojos esquilarte con sueños azules
y será tras despojos
donde se cocerá a puntadas de días
-que no te pertenecen-
este relato sobre la paranoia y
los huesos en el extranjero, sobre la venida
de monstruos que ni te imaginas
dentro de cajas de federal express.
nieve sobre nieve sucia
palacios de hielo
la princesa por 22 días,
con los dedos de los pies
más hermosos del mundial de dedos de pies femeninos,
a punto de saltar;
averiado se me queda el pensamiento,
lastimado por la grasa amarilla del sol.

***

Monty Clift

Despedida

una luz está donde está
y no se puede tirar para hundirla,
estará en lo alto de la boca,
se alojará en el bajo intestino
desviará la atención
para no herir al bullicio
de esta fascinación increíble
por el aire acondicionado;
esta luz es la energía del monje
en contradicción,
de un tango en erección,
de un brío en segundas nupcias,
es la división que atornilla el total
del ensamble del parque de diversiones
esta luz, es tanta luz, que no da luz
es el émbolo que inflama la paz
de los traidores hasta que vuelvan las nieves
a dibujar nuevos diseños de micro flores
del paraíso
entonces todo se pondrá tan en orden
y la luz se apagará consciente de su
anacronismo
como un anciano abandona la aldea
para ser comido de tigres.

***

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LO-FI

“no tengo que decir
soy el hombre muerto”

Parmenides Rodríguez.

decibel acilindrado por el canal auditivo
yendo y viniendo con constancia
de río
se sigue el gran ruido gris
fabulando
nuevas
enmiendas

destornillando a la plaga
los remolinos gruesos
hunden el triperío del hombre-res.

***

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Como un extraño felino…

Como un extraño felino
te deslizas suave, aceitado en la noche
hasta trepar tu mirada,
tocando las cuerdas de lingas de acero del puente
un felino no de comic book, no de historia de fantasía heroica
Uno que se sumerge en la pelusa subterránea de la noche
se desvive por acontecer y modificar el destino de la chatarra de memorias
de su expiación del vacío
Seguirás falopeándote para mantener intacto tu albedrío
para endulzar la ansiedad
seguirás inflamándote para inflar un globo donde tomen aire tus pulmones hartados de nicotina
cuando las bacterias se coman la carne de las paredes del ensueño
y ya no queden más holydays para escrutar la paz
y llenarnos la cabeza de tannat o cabernet sauvignon de damajuana
serás el mismo que se cure los cortes con mantecas generadas
en impresoras 3D
a fuerza de no haber hallado mejores vacas.

a-FG-anigstan

***

4

A una mujer joven de vestido azul que camina

con timidez por una vereda de piedra

mientras yo tomo mi desayuno en la cafetería

Brillaba , era una piedra y se sentía
liberando energía de calor
sintió ser el argumento de los cielos en la tierra
una especie única que acomodaba el día,
sintió que sus llagas eran bocas
por donde le estaba entrando y se le devolvía
la justicia, el equilibrio limpio de una mañana
justo antes de quebrarse y dejar caer bolsas
de suero oral sobre las orgullosas memorias de las abuelas,

pero los rayos son unidireccionales
y una criatura intensa romperá más tarde
el tubo que la contiene y el haz de energía
se partirá justo en el eslabón más débil de sus lágrimas
y será una piedra que empieza a pulirse otra vez
en el lustrado pequeño zapato de la azafata

y yo desde el coffeeshop la veo alejarse
como un ave suave justo antes de volar ese vestido azul
a los techos de los rascacielos de más allá,
en vano mis ojos solo cuencas se llenan
de intrusos taxis amarillos y el ridículo mal gusto
de una limousine blanca
perdiendo lo que pudo ser y ya no será de esta moda;
bajo la cabeza y veo mi cara al revés en reflejo
de la curva interior de la cuchara de café
y leo en los posos de la taza encuentros futuros.

***

13

Hacia distrito invernal

Y el frío bostezando abría su cerrojo,

íbamos por la autopista a Jersey.

Nos detuvimos a cargar gas

y compramos café con crema;

un niño miraba desde un Honda

a la mujer fumando afuera

debajo del jarabe caramelo

que se llovía de los postes de luz

y entonces pagamos y volvimos a rodar,

carteles verdes nombraban los pueblos

y se apagaban quedándose atrás

cualquiera podía ser el destino y la psicosis

de la bruma los hacía ser ninguno.

Entonces era que me preguntaba :

Llegarás antes con las medicinas

o será el mismo arrebato de siempre

los postes de luz doblados de la autopista

contra la madera oscura de la frente.

 

***

 

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Welcome Original

 

recuerdo que había
un ciempiés de facultades sospechosas
que me caminaba la cabeza
y creía eran pelos nuevos
creciéndome entre las orejas
hacia adentro y se encontrarían
en una especie de acueducto romano

después vi preescolares haciendo fila
y se me pegó en la piel una especie de cocoa
intrínseca vencida

tomaba solo en la esquina de la barra
y me inventaba payasos donde quería
y me reía de las mentiras de Bukowski
sobre los bares y toda esa pelusa barata
tomando solo en un bar de EE UU
el engaño ya no funcionaba.

llegué tarde
me duché/ había chances de que
el misticismo de la ducha caliente
me lavara lo que 7 cervezas de 20 oz y 3 shots
no pudieron

empezaba a creer/cuando en los
azulejos se me armó el demiurgo
entonces fui hasta el dormitorio
para ver si aún seguías ahí durmiendo
estabas tan suave y acolchonada
que no sabía como hacer para despertarte
tenía que decírtelo
y buscaba mi vieja cara de hiena depresiva
que había sido salteada en su porción
de flan casero

el sol empezaba a infectarlo todo
con su obligacionismo tributario/
el sol tiene claro para quien jode

encendí el amplificador de válvulas
y los tubos empezaron a brillar
al menos en su conducta de soles
(no obligacionistas)
kt88 (x4) y 12au7 (x2) y 12ax7 (x2)
puse en el cd player el disco de Shostakovich
The Preludes & Fuges
con Alexander Melnikov al piano (HMC 902019.20)

lentamente como una oruga silenciosa
se me pegaba el olor a limpio de mi abuela Rosa
y me dormía en el sofá con el aliento de los nísperos
hasta que la actividad del camión de la basura
me despertó cargándose
las limaduras de nuestros desechos
a veces muy a veces el temprano sol
nos sacaba la mugre

un ciervo se deja vulnerar
en los montes de Branford
donde el invierno se quedó pegado
como un chicle
en la parte de abajo de la tabla del banco
del liceo.
Bienvenido seas original.

 

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(1) Google Images

(2-8) Bob Willoughby

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«L’amour»

«L'amour»

hay un flujo que gira como pájaro
sostenido en la célula hace espirales
los movimientos en tiras son leguas de fuego
y alcanzan la sombra del triángulo
el espíritu ríe en los límites
del cincel que frota la pelvis ardida
en el vientre plano gorgotean los polvos
crispan la piel extensa y sus bifurcaciones

el amor es un hilo sordo.

© Natalia Lara
(Venezuela)


Photographer Sanghyeok Bang


Hecatómbico es el hueco…

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«No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal».
(Mt 5, 21-22)

Hecatómbico es el hueco
– que escupe
decenas de mirlos negros.

Abrasiva e inquieta la noche
se abre sobre su silla de ruedas.

(Alguien traga la helada espina
del desprecio espeso).

En los corredores caen cráneos de vidrio
y desarticulan las vértebras del suelo.

¿Por qué este sostener el temor en la nuca
cuando el hierático perfume sopla
y en la lejanía las moscas marcan
sus piruetas sucias?

Un sudor condensado cuelga
– sin música
en los desvalijados dedos.

(Alguien se fía de la horrida espada crujiente
sostenida en las torcidas manos).

La boca se pierde
en la sequedad de sus artificios.
Comparezco ante la sala escindida
y miro los dientes del despreciado en la orilla
cuando erupciona la espuma de un último clamor.

¡Como Atila aprendiste el acto de la guerra
azote de Dios!

Soy frágil y estoy consciente- digo;
El cierzo derrumbó al fin tu canción errante.

Tus dos alas extendidas tiemblan de espanto*.

(*) Nelly Sachs

© Natalia Lara
(Venezuela)

Rainer Maria Rilke

 
“Para escribir un solo verso, hay que haber visto muchas ciudades, muchos hombres y muchas cosas; hay que conocer a los animales, hay que haber sentido el vuelo de los pájaros y saber qué movimientos hacen las flores al abrirse por la mañana. Hay que tener recuerdo de muchas noches de amor, todas distintas, de gritos de mujer con dolores de parto y de parturientas, ligeras, blancas y dormidas, volviéndose a cerrar. Y haber estado junto a moribundos, y al lado de un muerto, con la ventana abierta, por la que llegarán, de vez en cuando, los ruidos del exterior. Y tampoco basta con tener recuerdos. Hay que saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la inmensa paciencia de esperar a que vuelvan. Pues no sirven los recuerdos. Tienen que convertirse en sangre, mirada, gesto; y cuando ya no tienen nombre, ni se distinguen de nosotros, entonces puede suceder que, en un momento dado, brote de ellos la primera palabra de un verso”.

 

Dich wundert nicht des Sturmes Wucht

 

Dich wundert nicht des Sturmes Wucht, –

du hast ihn wachsen sehn; –

die Bäume flüchten. Ihre Flucht

schafft schreitende Alleen.

Da weisst du, der vor dem sie fliehn

ist der, zu dem du gehst,

und deine Sinne singen ihn,

wenn du am Fenster stehst.

 

Des Sommers Wochen standen still,

es stieg der Bäume Blut;

jetzt fühlst du, dass es fallen will

in den der Alles tut.

Du glaubtest schon erkannt die Kraft,

als du die Frucht erfasst,

jetzt wird sie wieder rätselhaft,

und du bist wieder Gast.

 

Der Sommer war so wie dein Haus,

drin weisst du alles stehn –

jetzt musst du in dein Herz hinaus

wie in die Ebene gehn.

Die grosse Einsamkeit beginnt,

die Tage werden taub,

aus deinen Sinnen nimmt der Wind

die Welt wie welkes Laub.

 

Durch ihre leeren Zweige sieht

der Himmel, den du hast;

sei Erde jetzt und Abendlied

und Land, darauf er passt.

Demütig sei jetzt wie ein Ding,

zu Wirklichkeit gereift, –

dass Der, von dem die Kunde ging,

dich fühlt, wenn er dich greift.

 

 

No te asombra el impulso de tormentas

No te asombra el impulso de tormentas

que tú has visto crecer;

 huyen los árboles. Su fuga

va creando avenidas que caminan.

 Entonces: ese de quien huyen

es aquel hacia quien tú te diriges,

 y tus sentidos sólo a él le cantan

mientras estás a la ventana.

 Semanas veraniegas se pararon,

 remontaba la savia por lo árboles;

 ahora sientes que quiere descender

hacia el  que todo lo hace.

 Creías conocida ya la fuerza

al poseer el fruto,

 pero otra vez se vuelve misteriosa

y de nuevo eres sólo un invitado.

 El verano era ya como tu casa,

dentro sabes que están todas  las cosas;

 ahora debes salir al corazón

igual que a una llanura.

 Una gran soledad ha comenzado,

 se ensordecen los días,

 y arranca el viento a tus sentidos,

 cual marchito follaje, el mundo.

 A través de desnudas ramas mira

el cielo, al que posees;

sé tierra ahora y canto vespertino

y un país que concuerde con el cielo.

 Vuélvete humilde ahora, como cosa,

 madurada hasta ser realidad pura;

 para que Aquel, de quien se hablaba,

cuando te agarre, te perciba.

*

Und meine Seele ist ein Weib vor dir

 

Und meine Seele ist ein Weib vor dir.
Und ist wie der Naëmi Schnur, wie Ruth.
Sie geht bei Tag um deiner Garben Hauf
wie eine Magd, die tiefe Dienste tut.
Aber am Abend steigt sie in die Flut
und badet sich und kleidet sich sehr gut
und kommt zu dir, wenn alles um dich ruht,
und kommt und deckt zu deinen Füssen auf.

Und fragst du sie um Mitternacht, sie sagt
mit tiefer Einfalt: Ich bin Ruth, die Magd.
Spann deine Flügel über deine Magd.
Du bist der Erbe…

Und meine Seele schläft dann bis es tagt
bei deinen Füssen, warm von deinem Blut.
Und ist ein Weib vor dir. Und ist wie Ruth.

 

Mi alma es una mujer en tu presencia

Mi alma es una mujer en tu presencia.

 Es como Ruth, la nueva Noemí.

 Anda durante el día por las gavillas

cual criada, en servicio muy profundo.

 Pero al atardecer se adentra en el torrente

y se baña y se pone un buen vestido

y viene a ti, cuando reposa todo,

 viene para taparse al lado de tus pies.

 Y si hacia media noche le preguntas, responde

con sencillez profunda: soy Ruth, tu servidora.

 Abre las alas sobre tu doncella.

 Tú eres el heredero…

Y mi alma duerme entonces hasta el amanecer,

 junto a tus pies, caliente de tu sangre.

 Y es ante ti mujer. Y es como Ruth.

 

Rainer Maria Rilke (Praga, 1875 - Valmont, 1926) Escritor checo en lengua alemana.

Rainer Maria Rilke (Praga, 1875 – Valmont, 1926) Escritor checo en lengua alemana.

Poemas extraídos de El libro de la peregrinación [1901], Libro Segundo de El libro de horas (Das Stunden-Buch).

 

 

 


Rainer Maria Rilke. El libro de horas (Das Stunden-Buch). Traducción de Federico Bermúdez-Cañete. Ediciones Hiperión, S. L.  España, 2005.